viernes, 31 de diciembre de 2010

Lo más destacable para On Side

Esta resulta ser la última nota del año en un sitio que alguna vez fue un sueño y lentamente se va convirtiendo en realidad. Cerramos recordando una anécdota que a 25 años de su suceso se ha convertido en un hecho histórico; tal vez el sueño de algunas, la visión de un hombre, una aventura, el impulso de la adolescencia que nos lleva a veces a decidir hacer o involucrarnos en hechos de las que ignoramos descaradamente sus dimensiones y mucho menos evaluamos sus consecuencias, lo cierto es que este año que hoy concluye se cumplió el vigésimo quinto aniversario del primer partido de rugby jugado de acuerdo a la ley de juego entre dos equipos integrados en su totalidad por mujeres.
Corría el año 1985 cuando "Pichi Ruffo" se enteró a través de una de las revistas hechas a pulmón con información de los clubes de rugby, que en Alumni un grupo de novias, hermanas, amigas, etc., de jugadores se habían juntado a practicar y no tenían contrincantes. Por aquel entonces sus hijas asistían al Instituto Madre Sofía Bunge, dos de ellas estaban federadas en voley para GEI donde él mismo entrenaba a la M19, y tomó la iniciativa de invitar a las compañeras de curso y de club a entrenar rugby. Entre estas chicas estaban Mónica Mottura y Gabriela Sánchez.

Mottura - Ruffo - Sanchez

"No lo pensé mucho, tenía 18 años, me invitaron y fui, jugaba voley en el equipo del colegio en aquella época, cuenta Mónica, a mi familia no le gustó la idea y me acuerdo que a la rastra llevaba a mi hermana a quien nunca le gustó jugar rugby. Empezamos a entrenar en el club, en dos meses se armó el equipo que después jugaría tres partidos, dos con Alumni y uno con un Barbarians de Entre Ríos, ganamos los tres. Recuerdo que jugábamos con pantalones largos y vinchas. La fuerte oposición hizo que las chicas de Alumni no pudieran continuar y a nosotras nos afectó el mismo problema, el rugby femenino era inaceptable así que después del viaje a Concepción del Uruguay todo quedó en la nada. "

Monica y Patricia Mottura

Para Gabriela la historia no fue muy diferente, “jugaba voley en GEI, estaba federada aparte de ir al mismo colegio con las hijas de Pichi y acepté la invitación de entrenar rugby, me acuerdo que en mi casa no dije nada. Nuestro entrenador de voley estaba furioso porque de las que entrenábamos casi todas participamos de aquella locura, su preocupación por las lesiones en pleno campeonato no lo dejaba tranquilo. Me acuerdo que no me detuve a analizar lo que estaba haciendo, siempre me gustó el deporte entonces me enganche sin más y cuando vi llegar a las chicas de Alumni me parecieron gigantes (cosa que obviamente Mottura niega) y me preguntaba qué estoy haciendo acá!? Así empecé, de primer in side, hice tres tries, el primero  en el primer minuto de juego mientras la tribuna me alentaba para ir a lavar los platos a mi casa, y el último es toda una  anécdota muy emotiva porque me había desgarrado, ya casi que pedía el cambio, nos tenían encerradas a metros de nuestro in goal cuando pude interceptar una pelota y empecé a correr, casi los 100 m, desgarrada, apoyé y creo que morí unos minutos debajo de los palos, por supuesto me levante y apenas podía caminar, el desgarro era importante; mi entrenador de voley que tanto se oponía, salió emocionado y, al día siguiente lesionada como estaba fui al partido que nos correspondía por calendario, el cual por supuesto jugué desde el banco y solo entré para un par de saques. Un domingo me levanté temprano, cosa que llamó la atención de mi viejo y fui al kiosco de diarios porque habían publicado una nota sobre el partido en el suplemento deportivo de La Nación, así que volví y se la mostré, papa no entendía nada, mirá Gabriela Sánchez está escrito,  seguía sin entender hasta que le dije mirá la foto, esa soy yo, obviamente me dijo que estaba loca”.

Foto publicado en La Nación - Gabriela Sanchez 

Pasaron los años, la vida las llevo por caminos diferentes, se casaron, tuvieron hijos, y un día en el mismo club Mónica se encuentra a Cristina Zufiría, quien había leído sobre la existencia de Ñandú, por aquellos tiempos en VILO, y la convenció de volver a empezar, de volver a esta pasión. Tina, como la conocemos todos, había participado de uno de los encuentros del 85. Otra tarde Mónica se encuentra a Gabi mientras asistía a un partido de la primera y la invitó a sumarse a esta nueva etapa del equipo de Ituzaingo; entonces la historia volvió a empezar, no fue fácil para ninguna de ellas, ya con hijos, eran responsabilidades diferentes las que tenían asumidas, costó enfrentar el riesgo de lesiones y el compromiso con el equipo siendo madres, pero los años han demostrado que supieron sobrellevarlo.
Desde su regreso a las canchas, Mónica ha sido una luchadora por y para el rugby femenino, siempre participó de las reuniones con los responsables de las Uniones y fue promotora de ellas en más de una oportunidad, la impulsó el temor a que por segunda vez en su vida todo quedara en la nada, pero por suerte resultó distinto “en el Sudamericano de Córdoba del 2009 tomé conciencia de la dimensión que esto había alcanzado, chicas que no conocía, clubes nuevos, gente joven, creo que fue un gran logro que se haya incluído al rugby como disciplina olímpica, eso contribuyó a que hoy estemos mucho mejor, a mi entender hemos logrado una dinámica que ya no la para nadie." Gabriela tal vez es más exigente a la hora de analizar este presente “seguimos sin campeonatos a nivel regional y, a nivel seleccionado creo que faltan concentraciones y, sin desmerecer a nadie, se apuesta a gente con poca experiencia a quien le alcanza con ser atléticamente apto para integrar la selección, dejando afuera a jugadoras importantes desde el punto de vista técnico, a mi entender se hace lo mínimo indispensable de lo requerido por IRB de cara a los juegos olímpicos, falta trabajar mucho mas. No dejo de sorprenderme por el crecimiento acelerado de los últimos años y me hace muy feliz que mi nena quiera jugar.”
Sabemos que falta mucho por hacer todavía, sobre todo si comparamos con la situación a nivel internacional, pero también es mucho lo que se ha logrado, siempre fue “a pulmón” tal como lo cuentan los referentes presentes de cada equipo, y sigue dependiendo de nosotras que sigamos creciendo, depende de nosotras que nos sigan reconociendo, depende de nostras que entiendan que respetamos y amamos este deporte, depende de nosotras la difusión de lo que hacemos y por sobre todo, depende de nosotras jerarquizar nuestro rugby, como? Entrenando, conociendo la ley, preparando nuestro cuerpo para poder practicar este deporte reduciendo al mínimo el riesgo de lesiones, asumiendo que somos atletas.
Gracias a estas dos mujeres audaces, a las que formaron parte de esos equipos y a todas las que a lo largo y a lo ancho del país hicieron posible que hoy tengamos la posibilidad de vivir rugby, a quienes como Pichi apoyaron y contribuyeron de alguna manera a todas estas atrevidas.
Feliz año para todos!!!

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